Primer Acto por Miguel Ayanz

Entrevista a Louisa Merino publicada en Primer Acto -cuadernos de investigación teatral- nº 355, noviembre 2018

“Toda obra habla del propio artista”

Recuerdos, memoria, biografía, alteridad… La obra de Louisa Merino indaga en el territorio de lo vivido por ella y por quienes participan en sus piezas. Coreógrafa, directora de escena y artista audiovisual que estrena sus piezas dentro y fuera de España, Merino es uno de los nombres propios más interesantes de nuestras artes escénicas en su vertiente independiente de los dictados de la moda y la pionera en nuestro país en el trabajo con voluntarios mayores.

Miguel Ayanz

1/ The Course of Memory, la más reciente de tus piezas, ha podido verse en la Casa Encendida dentro del festival Idem los pasados 14 y 15 de septiembre. La defines como ‘una autobiografía a través de recuerdos ajenos’. En ella construyes un relato en parte autobiográfico y en parte ajeno a través de testimonios que llevan a escena actores voluntarios, en su mayor parte ancianos, aunque también bailarines jóvenes y otros colaboradores. ¿Por qué trabajas con la memoria como materia prima, qué razones te llevan a adentrarte en la identidad y las memorias de otras personas?

En el título ya aparece la palabra memoria, yo rescato historias ajenas con las que luego construyo un relato, elaboro un dispositivo que juega con estos hechos viajando en el espacio entre mis recuerdos y el recuerdo de cosas que otros me han contado. Pero esta pieza se construye en torno al hecho de recordar más que en torno a la memoria. El recordar requiere un esfuerzo, un ejercicio, es dinámico. La memoria es algo más abstracto y amplio.

He construido, o mejor, reconstruido, mi propia biografía a través de hechos insignificantes de la vida de personas de varias ciudades, de varios países. Esas historias se mezclan con mis propios recuerdos de momentos efímeros e intrascendentes, de relatos prescindibles en una biografía. Con todos ellos construyo el juego, una falsa conferencia dictada por personas ajenas a todo esto a las que les he contado lo que otros me contaron. Luego, en una segunda parte, el publico descubre la trama del juego y algunos secretos que revelan la propia construcción de la pieza.

2/ A su vez, como “autobiografía”, la mirada del espectáculo acaba reflejando a la artista. ¿Por qué acercarse a uno mismo a través de otros y no de forma directa?

Me interesaba el principio de alteridad, el hecho de intercambiar la visión individual con la de otras personas ajenas a nuestro entorno cotidiano como una forma de adoptar una visión más amplia de una misma cosa o idea, en este caso de hechos efímeros que nunca se relatan en una biografía. Esta fue la idea primigenia que luego se mezcló con la posibilidad de llevar esa alteridad más allá. En esta obra yo le cuento anécdotas de hechos sin ninguna importancia a personas que nunca conocieron a la gente de esos primeros testimonios, las historias que ellos me contaron para que, a su vez, se la cuenten a la audiencia en un juego de espejos que puede repetirse más allá de las paredes del escenario, el museo o el lugar que acoge esta representación.

“Hay una línea argumental que me hace perseguir ciertas respuestas a preguntas que me planteo en la vida y en el arte”

3/ ¿Toda obra es inevitablemente un reflejo de su creador?

Creo que la obra de cualquier artista de lo que primero que está hablando es del propio artista, de su manera de entender lo que le rodea y de su forma de poner en imágenes, texto o como quiera que sea esa visión. De alguna manera me parece que es una forma de conocerse a sí mismo y de incidir en la realidad a través de nuestra propia visión al compartirla con el otro.

4/ The Course of Memory nace de otra propuesta anterior, Mapping Journeys. ¿Dirías que hay una continuidad en tu obra, una línea común de interés que vertebre no ya estos dos trabajos entre sí sino con otros?

Hay una línea argumental que me hace perseguir ciertas respuestas a preguntas que me planteo en la vida y en el arte, y en ese sentido la creación es una sucesión de posibles respuestas que siguen cierta lógica aunque sea de forma inconsciente.

Existe una continuidad evidente entre Mapping Journeys y la presente creación pues desde el primer planteamiento en aquella pieza ya había decidido que recogería paralelamente una serie de vídeos y fotografías que sabía que formarían parte de una siguiente obra. Esto ha requerido mucha paciencia puesto que ese proceso ha durado casi 10 años.

“Desde siempre me han interesado todas las vertientes del arte… Me valgo de todo lo que pueda aportar significado a lo que cuento”

5/ Eres creadora escénica pero también audiovisual, ya que el vídeo tiene un peso importante en varias de tus piezas. ¿Cómo definirías tu voz artística, qué rasgos marcan tus trabajos?

Creo que un artista debe de valerse de cualquier medio que pueda estar a su alcance para contar lo que desea contar. Yo empecé mi trayectoria profesional desde la danza pero ya dibujaba y tenía un pequeño estudio de fotografía y positivado analógico en casa. Luego estudié interpretación y dirección escénica. Desde siempre me han interesado todas las vertientes del arte y no creo que sea posible desligar unas de otras, al menos no lo es para mí. Cuando imagino cómo contar algo me valgo de todo lo que pueda aportar significado a lo que cuento.

6/La danza se cuela de forma sutil en ‘The Course of Memory’, con una coreografía grabada en una de las proyecciones. ¿Qué relación tienes actualmente con el mundo de la danza y con el ejercicio de la coreografía?

Durante gran parte de mi vida la danza fue el centro de mis actividades de una u otra forma pero desde muy temprano en mi carrera otras disciplinas se fueron colando en mi forma de crear y de narrar. Por otro lado el sentido de “coreografía” ha evolucionado mucho en las últimas dos décadas, hoy se crea coreografía con partituras de movimientos, de instrucciones, de reglas de juego que forman parte de cada pieza. Hay multitud de obras cuya coreografía no responde a lo que llamamos danza al uso, los campos de creación y ejecución se han ampliado, de la misma forma que se han desdibujado los límites entre disciplinas.

7/ La videocreación es el otro lenguaje que marca tus trabajos. ¿El vídeo es una herramienta meramente o un mensaje en sí mismo para ti?

Como te decía el vídeo es una herramienta narrativa más pero tiene la ventaja de que me permite traer a escena personas o situaciones lejanas que de otro modo no podrían estar. En ‘Una Tierra de Felicidad’, una pieza de hace años, una veintena de mayores bailaba en los vídeos varias coreografías que interactuaban con lo que ocurría en escena. Tan solo por una cuestión de logística hubiera sido imposible hacerlo de otro modo en ese momento y además el vídeo cobraba un sentido narrativo esencial.

“Deseaba haber vivido el tiempo de las vanguardias históricas”

8/ ¿A quiénes señalarías como referentes de tu obra? ¿Hay algún creador escénico o algún artista, intelectual o creador de otras áreas que haya sido clave para llegar a tu forma de entender el arte?

Los referentes serían infinitos de nombrar, desde la literatura, la filosofía, el cine, las artes plásticas, la fotografía. Con diecisiete años leí por primera vez a Schopenhauer y desde entonces he vuelto a él en multitud de ocasiones. También pasé décadas apegada a Beckett, de él me quedo con su humor fino e inteligente. En danza tuve la suerte de ver en directo obras de coreógrafos como Carolyn Carlson, Alvin Ailey, Wim Vandekeybus y por supuesto Pina Bausch, que fue un destello de luz enorme. También me gustaba Bob Fosse y sus coreografías para cine.

Luego estuve desde muy pronto en relación directa con artistas plásticos que me abrieron ese otro mundo, en especial Darío Villalba. A través de él, de verle trabajar y de escuchar sus historias, descubrí muchas cosas de lo que significaba ser artista. Paralelamente estudiaba la historia del arte en la universidad y leía todo lo que podía sobre el tema y creaba mis propios ready-made seducida por Duchamp, luego por Beuys o Kaprow y deseaba haber vivido el tiempo de las vanguardias históricas.

9/ En España eres pionera en un tipo de trabajos, piezas con mayores no profesionales y voluntarios. ¿Puede hablarse de un nuevo tipo de propuesta que ha calado y otros han desarrollado después?

Es cierto que la primera pieza que hice con este formato fue hace ya 12 años, ‘Una Tierra de Felicidad’. Aquella vez fui apoyada por La Casa Encendida; era la primera vez que se hacía una propuesta íntegramente con intérpretes mayores no profesionales, gente sin ninguna experiencia en la escena, la danza o el teatro y menos en una propuesta de este género. La obra pudo verse en Teatro Pradillo, La Casa Encendida y el Festival Escena Contemporánea pero luego me resultó difícil moverla fuera de Madrid porque producía inquietud en los programadores que no habían acogido nunca antes a mayores en este tipo de formato, y lo de “no profesionales” planteaba preguntas que ahora están superadas. Actualmente se ha ido extendiendo tanto la creación con mayores como con voluntarios no profesionales de cualquier edad y en la actualidad es un formato muy habitual.

10/ Imagino que trabajar con voluntarios mayores genera infinidad de anécdotas…

Cuando trabajo con intérpretes mayores no profesionales cada uno de ellos es único y eso es algo esencial en la narrativa. Lo que se cuenta se nutre de las características individuales de cada uno de ellos. Las anécdotas por supuesto son muchas y desde luego es siempre una experiencia enriquecedora en todos los sentidos, tanto para la propia pieza como personalmente.

11/ Has vivido y trabajado durante años en Suiza, y has desarrollado algunas de tus piezas en varios países. ¿En qué medida esos viajes y tu experiencia fuera de España, sobre todo en Suiza, han marcado tu trabajo?

Viajar siempre es algo nutritivo para la creación. De los suizos he aprendido muchas cosas en el ámbito de la Cultura y de cómo ellos tratan este apartado de sus vidas desde las instituciones hasta cada persona individualmente. Creo que en ese aspecto son otro planeta, la Cultura está respaldada de una forma que aquí parece un sueño lejano. Sería largo de contar en detalle pero, además, el lugar geográfico que ocupa Suiza en Europa hace que esté muy en contacto con lo que ocurre en todo su entorno. Ginebra es un lugar perfecto para ver todo lo que ocurre en Europa a nivel artístico y eso abre mucho la mente y evita la endogamia a la que a veces nos entregamos en nuestro territorio.

“Todo lo que se cuenta o se dice ha de ser recordado y de esta manera está sujeto a error… es algo que me interesa mucho, el error”

12/ ¿Cómo es tu proceso de trabajo? ¿Escribes primero, diseñas un guión o texto y luego buscas lugares, actores, voluntarios…?

En general tengo una idea previa bastante clara de lo que quiero contar antes de comenzar a desarrollarla. Imagino cómo contarla y entonces me pongo en contacto con los intérpretes o bien viajo en su busca. Los vídeos los solemos grabar y editar en una primera parte de la creación. Yo no escribo texto, no quiero trabajar sobre un texto. Todo lo que se cuenta o se dice ha de ser recordado y de esta manera está sujeto a error, que también es algo que me interesa mucho, el error.

También trabajo siempre con el mismo compositor de Ginebra, Pierre Omer, cuyo estilo musical admiro y que me entiende a la perfección a la hora de componer las músicas que le pido.

13/ Vuelvo a la memoria. Decir memoria es decir pasado. A menudo es algo doloroso para mucha gente, pero en ‘The Course of Memory’ vemos una mirada amable, un sentido del humor que recorre las intervenciones de los voluntarios y las historias…

El humor puede comunicar muchas cosas que de otro modo resultan más planas, además permite muchas capas de comprensión diferentes. Estamos siempre en un mundo atenazado por los desastres y el desencanto. Yo huyo del drama y no busco la risa pero sí la sonrisa, aunque sea la sonrisa interior. Eso es lo que muchas veces me ha dicho la gente después de ver una de mis piezas, y la verdad es que en muchos ocasiones el público y yo misma desde la mesa de control estábamos llorando de la risa en varios momentos. Mis obras son mucho más divertidas de lo que aparentan a través de fotografías o textos donde se habla de ellas.

14/ ¿En qué proyectos trabajas o qué ideas tienes para el futuro? ¿Seguirás abordando el tema de la memoria en nuevas piezas?

Trabajo ahora en una nueva creación de la que por el momento no puedo contar mucho. Más que un tema de memoria trabajo sobre el recuerdo y desde ahí sigo rescatando imágenes y testimonios que me interesan.